Te sentís estresada/o?

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Por mi trabajo, estoy en relación constante con personas. A las personas les encanta conversar, contar historias…

Lamentablemente, últimamente estoy escuchando muchas historias de personas, en su mayoría jóvenes, con serios problemas de estrés.

El estrés: una palabra muy de moda en los últimos años.
¿Qué significa?

Básicamente, estar estresado es estar descompensado, en desequilibrio. Es la manera en que nuestro cuerpo y mente nos avisan que no se encuentran bien, que necesitan descansar.

Cuando se lo planteás a una persona estresada, las respuestas más comunes son: “y qué querés que haga”, “no queda otra”, “así están las cosas” …

Yo solía andar así, hace un par de años, hasta que entendí un par de cosas.

Nuestro estado natural es el equilibrio.
Nuestro estado natural es la salud.
Nuestro estado natural es la dicha.
Nuestro estado natural es la gratitud.

 

Nos hemos comprado el cuento de que es necesario andar apurado, a las corridas para todos lados, durmiendo mal, comiendo mal, sintiéndonos infelices…

Nos hemos creído que con 40 añitos (algunos antes) es “natural” empezar a utilizar algún tipo de ayuda en forma de pastillita, porque es “normal” que empiece a fallarnos algo…

A continuación, te enumero un par de puntos para la reflexión, los cuales tuve (y sigo) trabajando, desde que decidí ser yo quien elija cómo vivir mi vida.

¿Cuál es tu excusa preferida?

“No tengo tiempo”

Un clásico, je.

Pongámonos a analizar. El día tiene 24 horas, acá, en Japón, Rusia, Cuba, mmmm… La diferencia entre quienes viven felices y agradecidos a la vida y quienes andan con la queja pegada a la lengua es simplemente, qué deciden hacer y qué hacen con esas 24 horas.

¿En qué estás invirtiendo tu tiempo? ¿Cuáles de las tareas que realizás a diario te hacen feliz? ¿Cuántas cosas que te hacen realmente feliz, realizás a diario? ¿Cuántas horas a la semana destinás para “estar con vos” y mimarte?

 

 

 

“¿Qué querés que haga?”

Esta pregunta no la entiendo… ¿qué es lo que estás planteando? acaso es que la persona que tenés en frente debe decirte de qué manera deberías llevar tu vida?

Nadie te está planteando nada. Nadie tiene por qué tener el poder de plantearte nada. Sos el/la dueño/a de tu vida, de tu destino.

Ahora, sería importante que te plantees lo siguiente: la persona que tenés en frente, a la que le acabas de dar esta excusa, ¿es importante para vos? Esa persona, ¿sufriría si te pasa algo?

Si respondiste que sí a las últimas dos preguntas… creo que ya tenés bastante para reflexionar.

 

 

“No queda otra”… “así están las cosas”

Las circunstancias son las que son, eso es verdad… ahora, lo que decido hacer con la realidad que me toca vivir, es lo que hace la diferencia entre una persona feliz una que se vive quejando.

Y no estamos hablando de positivismo pedorro, estamos hablando de entender más profundamente el hecho de que es necesario ser felices a pesar del exterior. Sí, y sé que suena bastante difícil, pero, ¿acaso lo has intentado antes? ¿Y si probás y te gusta? Y ¿si probás y empezás a ver resultados distintos en tu vida?

El hecho es que atraemos a nuestras vidas aquello en lo que nos enfocamos. Si estoy enfocada/o en todo lo que me falta, voy a atraer a mi vida escasez. En cambio, si soy capaz de encontrar lo bello, lo bueno o le que me de alegría en cada nueva situación, voy a atraer más cosas buenas, bellas y felices a mi vida.

¿Estás contento/a con tu vida como esta en este momento? Te sentís feliz o estresada/o? ¿Eso te parece saludable?

Es de locos pretender conseguir resultados diferentes si sigo haciendo lo mismo de siempre. Si no estás feliz, ¿qué perdés probando algo nuevo? En última instancia, podrás volver a tu anterior “yo” cuando quieras…

Este es el desafío que te propongo. Cada vez que te descubras quejándote, o poniendo excusas, pará la pelota un momento y reflexioná: ¿qué ganas quejándote o poniendo una excusa? y ¿qué ganarías si te concentrás en buscar lo bueno de la situación presente y lo agradecés?

¡Vamos!¡arriba!¡ponéte en acción! y dejá ir el estrés. No hay ninguna obligación de ser la persona que otros esperan que seas. Sos el/la único/a responsable de construir tu felicidad.

 

Elegí SER FELIZ. Construir un mundo más saludable empieza por casa, sé el ejemplo para tu familia, es el mejor legado que podés dejar…

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